Suena una canción de Erik Satie
y la almohada huele a lavanda
Danzamos a merced del porvenir sin frenos
Tangibles, absolutamente tangibles el uno para el otro
nuestros cuerpos danzan en trance
Contrarios a lo inefable
descubrimos geografías
Me dices «Voy a necesitar otro cuerpo para albergar tanto deseo»
y yo tiemblo a tu lado al terminar
Atrezzo de una victoria, esta cama de hotel es testigo







