Suena una canción de Erik Satiey la almohada huele a lavanda Danzamos a merced del porvenir sin frenosTangibles, absolutamente tangibles el uno para el otronuestros cuerpos danzan en trance Contrarios a lo inefabledescubrimos geografías Me dices «Voy a necesitar otro cuerpo para albergar tanto deseo»y yo tiemblo a tu lado al terminar Atrezzo de unaSigue leyendo
Archivo del autor: alsi9
Este silencio que aturde Este no saber nada ¿Dónde estás, amor? Tengo para vos ricos frutos que ahora se pudren Y sin embargo pasaráscomo pasan las estaciones y los meses Y las tormentas de veranose tornarán vacías de ti. Sin ti. Así te tengo, amor: sin ti.
La vida nos trajo precariedad y conciencia
La vida nos trajo precariedad y conciencia Esa vida material y a la vez intangible Pronosticamos certezas que en abismos y destiempos crujieron sordidamente a las 5 de la madrugada A las 5 de la madrugada suena el alarido o quizá se oye un silencio solo apto para el raciocinio de la razón
Teranga
Adiós Dakar, Teranga, adiós desierto, adiós calles de arena que servís de atrezzo para los estampados vívidos de las mujeres que cargan, hacen, deshacen, barren, limpian, venden, cosen, hablan, crían, caminan, alimentan paisajes sombríos. Adiós, adiós. Teranga.
Y entonces las tardes se vuelven noches Y las noches se vuelven días
Tengo tu No atragantado en el corazón como un nudo que acelaradamente palpita y tu Ausencia en la yema de la punta de los pies que ya no caminan.
Tres voces en una
Voz 1: Me asombro ante el eco del vacíocomo si lo oyera por primera vez. Olfateo la libertad de las esquinas. Voz 2:Instantáneas expresadas en palabras, fotografías reveladas en sintagmas. Cuando lo de afuera no acompaña, es mejor quedarse dentro. Voz 3: Decidí marcharme. Volver a saborear mi cotidianidad. Voz 2: Recuerdo su vulnerabilidad. SuSigue leyendo «Tres voces en una»
En el lugar donde no me esperas
En el lugar donde no me esperas chillan las paredes, ladran los suelos, y se encogen las esquinas. No hay lugar para lugar y el abismo lentamente se contrae hasta devastar todo lo existente. También yo misma. Este cuerpo ya no tiene lugar que habitar. Esta garganta ya no tiene voz. Los aradidos de miSigue leyendo «En el lugar donde no me esperas»
